Allegra y Felix
“los guardianes traviesos de las sonrisas!

Allegra brilla como el sol después de la lluvia:
donde llega, florecen sonrisas y se pinta de colores el día.”




Ella salta de emoción, él ríe a carcajadas…
juntos son pura chispa y buen humor, listos para contagiar alegría a donde vayan.”

Allegra ríe con todo el cuerpo. Salta, canta y contagia entusiasmo. Para ella, la alegría se encuentra en las cosas pequeñas: una flor, un abrazo, una canción. Nos enseña a reconocer esos momentos que hacen brillar el alma.

El origen de Allegra
Hace mucho tiempo, cuando el cielo aún estaba aprendiendo a pintar amaneceres, una pequeña estrella vio que en la Tierra había niños que se olvidaban de sonreír.

La estrella bajó en un rayo de luz y, al tocar el suelo, se convirtió en una niña de ojos brillantes y corazón tibio: Allegra.
Desde entonces, cada vez que un niña o un niño se siente triste, Allegra sopla un poquito de luz en su corazón y le recuerda que la alegría siempre vive dentro, aunque a veces se esconda.

Felix es luz y movimiento. Es ese amigo que encuentra lo bueno en medio del caos.
Con él, los niños aprenden que la alegría no siempre grita: a veces es silenciosa, suave, pero poderosa como un amanecer.

El origen de Félix

En un rincón del arcoíris vivía una chispa traviesa que adoraba escuchar risas. Un día, el viento le contó que en la Tierra había lugares donde la gente ya no reía tanto.
La chispa decidió viajar y, al llegar, tomó forma de un niño inquieto y curioso: Félix.

Traía consigo el sonido del arcoíris, capaz de convertir cualquier momento gris en uno lleno de colores. Desde entonces, va por todo el mundo regalando bromas, juegos y canciones para que nadie olvide lo lindo que es reír.

“Félix es chispa y melodía: convierte momentos simples en recuerdos felices que se guardan para siempre.”